Un ejemplo de Feria Tematizada

17 de Diciembre de 2013

¿Por qué no tematizar un feria para estimular la creatividad de nuestros expositores a que muestren de una forma diferente sus servicios? ¿Por qué seguir con formatos que no funcionan todo lo bien que queremos? ¿Os presentamos el caso de la feria Expo Meetings en México y su evolución durante sus cinco ediciones hacia formatos más innovadores.

Expomeetings es el punto de encuentro entre la oferta y la demanda del sector de reuniones y eventos en México. Sus dos primeros años de andadura fueron muy exitosos, pero en posteriores ediciones, el concepto tradicional de stands, expositores y visitantes dio lugar a una feria un tanto aburrida en la que cada año se ofrecía más de lo mismo.

Para la 5ª edición la organización de la feria se propuso hacer algo distinto donde lo importante fuera la experiencia a vivir que se ofrecía a los participantes.

Tematizar la feria para estimular la creatividad de formatos

Al ser un evento sobre eventos, la feria debía de ser un escaparate para las novedades del sector, y el formato del mismo no podía ser menos. El primer paso para renovar el evento pasaba por escuchar a visitantes y expositores, estar dispuestos a aceptar críticas y recoger todas las ideas posibles e imposibles que recibiéramos.

A la escucha atenta de todas las ideas se juntó la motivación por hacer una feria en la que fuera cómodo y sencillo conocer gente, hacer networking y materializar negocios, en definitiva, que fuera atractivo para los distintos agentes del sector.

La solución que puso de acuerdo a la organización fue el de hacer una feria temática. En México es conocida la frase que para hacer un evento es necesario hacer circo, maroma y teatro, así que esta expresión inspiró a la organización para que se montara un circo de verdad en la feria. Dicho y hecho: una carpa en el centro de la zona de exposición, domadores, contorsionistas y payasos entre los stands y diversión en la zona de exposición comercial.

El tematizar el evento permitió romper la rigidez y formalidad de la feria. A los expositores se les ofreció la posibilidad de presentar en vivo sus productos a través de novedosos showrooms, donde dejando atrás pantallas y catálogos dejaban al público experimentar de manera real sus servicios: un ring de lucha libre para romper el hielo en eventos, un chamán del Yucatán haciendo rituales de limpieza del espíritu como actividad para grupos e incentivos, o la experiencia de una cena a ciegas en la que solo la mesa se ilumina según las imágenes y atmósferas que evocan cada plato, etc.

El objetivo era que a través de los sentidos los asistentes descubrieran y recordaran de una manera más cercana e impactante todas las novedades que los expositores tenían que ofrecerles.